Las catas de bebidas espirituosas

Les dégustations de spiritueux

Al igual que con el vino, puede ser interesante organizar una degustación de bebidas espirituosas para conocer las particularidades de cada una. ¡Otra idea para disfrutar de un momento agradable entre amigos o compañeros de trabajo!

¿A qué nos referimos con bebidas espirituosas?

Existen muchísimas categorías de bebidas espirituosas, pero generalmente se agrupan según el ingrediente principal utilizado en su elaboración. Por ejemplo, los cereales para el whisky, la caña de azúcar para el ron, las frutas para el coñac o el calvados, el agave para el tequila... Otras son más difíciles de categorizar debido al gran número de ingredientes utilizados (vodka...).

Las bebidas espirituosas se elaboran siguiendo grandes etapas comunes a todas:

  1. La materia prima se transforma en un líquido azucarado
  2. La fermentación alcohólica: el líquido azucarado se transforma en alcohol
  3. La destilación: el alcohol se convierte en una bebida espirituosa
  4. Etapas opcionales: envejecimiento, adición de azúcar...
  5. El embotellado

Nuestros consejos para organizar una degustación de bebidas espirituosas


1 - Elegir un tema y hacer una selección

Al igual que con el vino, existen muchísimas bebidas espirituosas diferentes. Para no perderse, le recomendamos elegir un tema o una categoría para la degustación. Por ejemplo, whiskies (seleccionando diferentes estilos o países), rones (agrícola, hispánico, británico, blanco o ámbar...). En efecto, incluso centrándose en un solo tipo de bebida espirituosa, ¡tendrá mucho donde elegir! Existe una multitud de estilos y colores para cada una: todo lo necesario para hacer grandes descubrimientos.

La degustación también puede basarse en una comparación entre dos bebidas alcohólicas (coñac y armagnac...) o realizarse a ciegas para disfrutar de un momento aún más entretenido.

Si solo es un aficionado, puede ser interesante pedir la opinión de un profesional o de un sumiller para orientar sus elecciones. ¡Sin duda podrá recomendarle bebidas sorprendentes cuya existencia ni siquiera habría imaginado!

2 - La organización

El primer punto será encontrar el lugar ideal para organizar el evento. Si desea hacerlo en casa, asegúrese de que la habitación esté libre de olores y ruidos, y de que la luminosidad sea adecuada para poder observar lo mejor posible el color de cada bebida espirituosa.

Puede ser interesante preparar fichas de degustación y blocs de notas. Las primeras permitirán a los menos conocedores aprender las características básicas de cada producto. Los segundos servirán para tomar notas y poder compartir después las sensaciones experimentadas.

3 - La elección de las copas

En primer lugar, dé prioridad a las copas con pie, que evitarán tener que sujetar la copa con toda la mano (esto calentaría el alcohol). En cuanto a la forma de la copa, lo ideal es una copa tulipa. Esto permite concentrar los aromas en la parte superior de la copa, así como los vapores alcohólicos (adecuada, por tanto, para las bebidas espirituosas más potentes).

Cuanto más pequeña sea la copa, menos abundantes serán los vapores de alcohol que queman la nariz. Por ello, también habrá que acercar delicadamente la nariz a la copa durante la degustación (¡aún más que con el vino!), para no llevarse una sorpresa. La única razón para utilizar copas grandes sería degustar una bebida espirituosa acompañada de cubitos de hielo.

¿Se puede decantar una bebida espirituosa? No es recomendable. Sin embargo, si la degustación se realiza a ciegas, se pueden utilizar fundas que permitan ocultar la etiqueta y el color de las botellas.

También puede preparar una escupidera porque, al igual que con el vino, no es necesario tragar lo que se degusta para hacerse una idea. Escupir también permite evitar la saturación del paladar de los invitados. Para evitarlo, también se puede disponer un poco de agua, especialmente para las bebidas espirituosas oscuras.

4 - Conservación y servicio

En primer lugar, asegúrese de servir las bebidas espirituosas a la temperatura adecuada. Por lo general, todas se consumen a temperatura ambiente, entre 15 y 20 °C. Algunas excepciones, como el pastis, los licores y las bebidas espirituosas blancas (vodka, tequila...), se sirven mejor algo más frías (o con hielo). Sin embargo, es preferible no colocar las botellas en el frigorífico, ya que podría ocultar algunos aromas.

Mientras espera la degustación, conserve las botellas en posición vertical para evitar que el alcohol ataque el tapón. Asimismo, guárdelas en una habitación fresca para evitar la evaporación y protegidas de la luz para impedir la oxidación de los aromas. Una vez terminada la degustación, como el aire habrá penetrado en la botella, hay dos opciones: trasvasar el alcohol a una botella más pequeña o utilizar un tapón hermético y una bomba para extraer el aire de la botella.

5 - El orden de degustación

Se comenzará por las bebidas espirituosas jóvenes y vivas, para terminar con las más añejas y refinadas. También se priorizarán primero las más dulces, antes de degustar las más secas. Por supuesto, no hay que olvidar disponer agua o bebidas sin alcohol para beber entre cada bebida espirituosa, o también algo de comida.

Una experiencia para los sentidos

Al igual que con el vino, se estimularán casi todos nuestros sentidos. ¿Cómo aprovecharlos para obtener el máximo de información sobre los productos degustados?

La vista

El examen visual del color rara vez permite, a diferencia del vino, hacerse una idea de la edad o la calidad de la bebida espirituosa. Algunas pueden ser muy añejas y, aun así, tener un color claro porque han sido filtradas. Se trata sobre todo de observar si está turbia, si forma lágrimas... Puede utilizar una carta de colores para apreciar la gran diversidad de tonalidades: incolora, marrón, dorada, ámbar... o incluso otras más originales, como verde o azul en el caso de los licores.

El olfato

Hay que evitar hacer girar la copa, ya que eso ocultaría los aromas más ligeros: bastará con inclinarla. Generalmente encontraremos los aromas de la materia prima utilizada (uvas, manzana, vegetales, cereales...). Otros se habrán creado gracias a las técnicas de envejecimiento empleadas. Por ejemplo, el envejecimiento en barricas de roble aporta un aroma de coco al bourbon y de vainilla al coñac. Por último, algunos aromas se habrán añadido, como ocurre con la ginebra (un vodka al que se añaden enebro, cítricos y especias). Cuantos más aromas haya, más se hablará de una bebida espirituosa compleja.

El gusto

Las sensaciones en boca permitirán confirmar o no los aromas, pero también apreciar la textura (intensa, áspera, sedosa...) y la persistencia aromática (la duración en boca, sinónimo de calidad). ¿El alcohol es dulce, salado, ácido o amargo? ¿Es más bien seco o untuoso? ¿Se distingue una gran categoría (frutas, vegetales, especias...) o incluso un aroma más específico (flor blanca, fruto seco...)?

En conclusión, resulta interesante comparar las impresiones experimentadas al utilizar cada uno de los sentidos. ¿Coinciden los aromas percibidos por el olfato y el gusto?

¿Qué maridajes entre platos y bebidas espirituosas?

Recordémoslo: ¡las bebidas espirituosas suelen tener una graduación alcohólica muy elevada! Para moderar un poco la degustación, se pueden prever maridajes adecuados y, en ocasiones, algo originales. Algunos ejemplos:

  • Ron: con ostras o un plato especiado, o también con un plato a base de frutas exóticas para recordar las notas de coco.
  • Whisky: con pescado ahumado o marisco, queso o incluso chocolate negro.
  • Armagnac: con pescado ahumado, un queso fuerte como el roquefort o foie gras.
  • Coñac: con jamón curado, roquefort, chocolate negro o crème brûlée.
  • Vodka: con pescado ahumado (por ejemplo, salmón) o caviar, y de postre con una tarta de limón o de frutos rojos.
  • Licor o crema: de postre con crepes, tiramisú o un sorbete.
  • Ginebra: con pescado crudo (ceviche), un tartar o, de postre, con frutos rojos.
  • Aguardiente: como entrante con foie gras, con queso como munster, roquefort o époisses, y sobre todo de postre para acompañar frutas (cerezas, melocotones, ciruelas...).

Concluir la degustación

En definitiva, a pesar de las algunas reglas que deben respetarse, ¡no dude en personalizar la degustación a su gusto! Porque, pase lo que pase, las sensaciones serán diferentes de un participante a otro, independientemente de todo lo que haya preparado. Precisamente la subjetividad de cada persona permitirá fomentar los intercambios durante el evento y las distintas perspectivas al final. Si la degustación se ha realizado a ciegas, revelar las etiquetas al final permitirá cerrar el evento con sorpresa y buen humor.

¿Desea participar en una degustación de este tipo con sus compañeros o clientes, pero no tiene tiempo para prepararla? ¡Domaine du Goût se encargará por usted! Presencial, a distancia o en formato híbrido, ¡se embarcará con nuestro sumiller en el descubrimiento de grandes bebidas espirituosas francesas, seleccionadas exclusivamente para usted!

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